Conocer el Instituto

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El Instituto Juan Goytisolo de Carboneras contiene, este curso 2017/18:

-Cuatro unidades de Primero de la ESO.

-Cuatro unidades de Segundo de ESO.

-Tres unidades de Tercero de ESO.

-Tres unidades de Cuarto de ESO.

-Dos unidades de Primero de Bachillerato.

-Dos unidades de Segundo de Bachillerato.

-El Ciclo de Grado Medio de Sistemas Microinformáticos y Redes.

Pero el Instituto tiene una historia, o mejor, muchas historia que contar. Aquí os dejamos la de Miguel Galindo, Jefe del Departamento de Lengua. Otras historias deberán ser añadidas.

-EN EL NOMBRE DE JUAN GOYTISOLO, POR MIGUEL GALINDO. PDF.

 

 

En el nombre del IES Juan Goytisolo,

 

por Miguel Galindo.

 

 

 

 

 

El Instituto de Enseñanza Media se autoriza para Carboneras en el año 1984 como Extensión del Instituto de Bachillerato de Vera. Dotar a Carboneras con este servicio educativo resultaba necesario, teniendo en cuenta la afluencia de familias que se asentarían en el municipio a partir de las instalaciones industriales de la cementera y la eléctrica.

 

 

 

Por entonces la legislación no contemplaba la posibilidad de que los Consejos Escolares de los centros educativos decidieran la denominación personalizada que había de ostentar la institución. Al amparo en el aumento de los mismos, mediante una política educativa que favorecía la creación de nuevos centros por toda Andalucía, se procedió a la elección del nombre, pues en una misma localidad podía darse la concurrencia de varios centros. Además formaba parte de una recién estrenada autonomía con competencias en educación interesada en recuperar nuestro pasado y proyectar nuestro futuro basándose en hondas y profundas raíces andaluzas. Las señas de identidad.

 

 

 

La primera denominación por tanto de nuestro centro fue «Extensión del I.B. de Vera». Durante esos años, que podemos calificar cariñosamente, de «prehistoria heroica» (1984-987), impartiéndose docencia en locales habilitados como aulas y diseminados (uno en la calle de la Iglesia y otro en el actual edificio de la Comisaría de la Policía Local), los grupos de alumnos y alumnas fueron consolidándose y con cada nuevo año escolar se ampliaba la oferta educativa. Se hizo necesario y conveniente agrupar las dependencias educativas en un solo edificio (actualmente «Foro Abierto»), sobre el que se efectuaron diversas reformas y ampliaciones en cursos sucesivos, hasta el punto de verse obligados a recurrir, en su última fase, a la instalación de aulas prefabricadas, momento que correspondió a la LOGSE (la reforma de la Enseñanza Secundaria Obligatoria) y se incorporaron los alumnos de la ESO (cursos 3o y 4o), ocasionando, como era de esperar, un aumento del alumnado.

 

 

 

Lo cierto es que en Carboneras para 1987 se imparten solamente las enseñanzas del Bachillerato: tres cursos de B.U.P. (1o, 2o, 3o, alumnado de 14-16 años), para el titulado en Bachillerato, y el Curso de Orientación Universitaria (C.O.U.) para el Acceso a la Universidad, (siempre y cuando se supere a continuación la exigente prueba de Selectividad).

 

 

 

Al finalizar ese curso escolar (87-88) [22 de junio de 1988], se celebra una sesión extraordinaria del Consejo Escolar de la Extensión del I.B. de Vera en Carboneras para tratar como único punto del orden día: «Independencia del centro. Propuesta de cargos directivos». Como Delegado del Director del I.B. de Vera en la Extensión de Carboneras y presidente en ese Consejo Escolar, D. Francisco Morales Latorre, profesor de Matemáticas, informa de que el centro adquiere «carácter de Instituto» lo que exige dotarse de una Junta directiva compuesta de Dirección, Jefatura de Estudios y Secretaría.

 

 

 

Se vota a Dña. María Huertas (profesora de Lengua) como directora y a D. José María Lirola (profesor de Matemáticas), secretario. A partir de ese momento el centro pasa a llamarse «I.B. de Carboneras» y como tal inaugura sus sesiones al inicio del año académico 88-89, concretamente el 21 de septiembre de 1988; encabezamiento que se mantendrá hasta que en el curso 90-91 se abre el debate a la Comunidad Educativa de Carboneras para proponer un nuevo nombre al recién independizado y consolidado Instituto de Bachillerato, orgullo de los carboneros. En este curso el centro ofrece la siguiente distribución de alumnado: BUP (Bachillerato Unificado Polivalente): 1o- 108; 2o- 81, 3o- 41 y C.O.U: 52 [282], lo que se traducía en: 4 grupos de 1o, 3 de 2o y 2 respectivamente en 3o y en C.O.U. (11 grupos en total).

 

 

 

A instancias de la circular citada, procedente de la Delegación de Almería para que se procediese a la elección del nuevo nombre que identifique este Instituto de Bachillerato, decíamos que se abre un debate entre todos los componentes de la comunidad educativa (Profesores, Alumnos, Padres-Madres, Personal de Administración y Servicios) sobre dicha elección.

 

 

 

En sesión de Claustro de Profesores (fecha 7 de mayo de 1991) se incluye como punto del orden del día «Estudio y aprobación de la denominación del Centro». El Sr. Director da lectura a la circular donde textualmente se insta al centro a que a la mayor brevedad posible se procediese a la elección de la denominación del mismo. Tras dar lectura literal de la normativa concerniente al tema, solicita a los miembros del Claustro de Profesores que aporten sus propuestas. Consideran que el nombre puede aludir a algún lugar característico del entorno y dentro de esta línea fueron valoradas y votadas las siguientes: I. B La Islica, I.B. Castillo de San Andrés, I. B. Mesa Roldán. Se procede a la votación, que arrojó el siguiente resultado: La Islica 4 votos, Castillo de San Andrés 8,

 

Mesa Roldán 2, Abstenciones 3. Actualmente el centro oscila entre 21 y 23 líneas, lo que se traduce en 4 cursos de ESO (1o, 2o, 3o y 4o), dos cursos de Bachillerato (1o y 2o) y un ciclo formativo (1o y 2o).

 

 

 

 

 

Por tanto el Claustro de Profesores propone como denominación «I. B. Castillo de San Andrés». El debate debió seguirse en sesión del Consejo Escolar, órgano con capacidad resolutiva para elevar la propuesta a la Delegación de Almería. Se informa por parte del Director la opción de recabar la cesión del nombre del escritor,novelista y ensayista Juan Goytisolo (Barcelona,1931), p ropuesta emanada desde el propio Consejo, quienes también barajaron los nombres de «Juan Ramón Jiménez» y «Valle-Inclán», desestimando la propuesta del Claustro «Castillo de San Andrés». El Consejo aprueba redactar una solicitud para la cesión del nombre al propio escritor y en función de su respuesta valorar dichas alternativas.

 

 

 

 

 

Al inicio del año académico 91-92, en sesión del 15 de octubre de 1991, el director, D. Ramón Caballero, actuando de secretario D. Lorenzo Castillo, informa de que el escritor Juan Goytisolo ha accedido a la cesión de su nombre. El Director detalla los motivos: «lo hace por proceder la petición del lugar que lo hace y deseando realizar una visita al centro».Dicha carta se encuentra expuesta y enmarcada en la biblioteca del centro.

 

 

 

 

 

A partir de esta fecha, la cabecera de las convocatorias de las reuniones a celebrar por los órganos colegiados del Consejo Escolar y el Claustro de Profesores, así como en los documentos oficiales (expedientes, certificados, boletines), detallan su localización «en el I.B. Juan Goytisolo de Carboneras», hasta hoy, cuya denominación afecta al organismo IES (Instituto de Enseñanza Secundaria), permaneciendo inalterable el nombre Juan Goytisolo.

 

 

 

 

 

Ostenta con orgullo el nombre del escritor más vinculado a Carboneras desde la publicación de la ya lejana novela «Campos de Níjar» (1959), como quedó rotulado en cerámica por el artista navarro Vidal Hurtado, presidiendo actualmente la entrada al edificio principal en las nuevas instalaciones con que se dotó el centro a partir del curso académico 2000-2001, (Calle Joan Manuel Serrat s/n, 04140).

 

 

 

 

 

No podía ser de otra manera, toda vez que en BOJA no 99, de fecha 12 de noviembre de 1991 (pág. 9.347), se publica la ORDEN «por la que se concede al Instituto de Bachillerato de Carboneras (Almería), la denominación de Juan Goytisolo». Está fechada en Sevilla el 21 de octubre de 1991, siendo Consejero de Educación y Ciencia.

 

 

 

Los asistentes son: Ana Alarcón, Francisco Barón, Ramón Caballero, Ma José Capel, Lorenzo Castillo, Ma Rosario Cortés, Ma Rosario Fernández, Francisca García, José Ramón Guitián, Elisabeth Nieto, Ángel Venzal. [Se adjunta copia de la misma en «Apéndice»]. D. Antonio Pascual Acosta. (También figura enmarcada y expuesta en la biblioteca del centro).

 

 

 

En una sesión del Consejo Escolar, celebrada el 11 de febrero de 1992, el director informa de las gestiones realizadas ante la inminente visita de Juan Goytisolo para el mes siguiente. Propone descubrir una placa conmemorativa y tributarle un merecido homenaje.

 

 

 

 

 

De aquel momento quedan registradas las siguientes noticias. Los componentes del Consejo Escolar que asistieron a esta sesión: Elisabeth Nieto, Ana Ma Alarcón, Raquel Ronda, Francisco Barón, Francisca García, José Ramón Guitián, Ma Isabel Andrés, Antonio Barneto, Ramón Caballero y Lorenzo Castillo. Se diseñó el contenido de la placa conmemorativa y se decidió incluir unas frases de la novela. Recordemos que esta visita no se llegó a realizar.

 

 

 

 

 

Con motivo del rodaje de «Releyendo Campos de Níjar», el director Nonio Parejo y el productor Pepe Álvarez realizaron una visita al centro para grabar escenas de Carboneras e invitaron y entrevistaron (en un hotel situado en el paraje de El Toyo) al profesor de Lengua y Literatura (relator y cronista de esta semblanza), para que leyese y comentase el capítulo final de la novela ambientado en nuestro pueblo. El enigma consistía en desvelar: ¿por qué el narrador termina en Carboneras su viaje por los campos de Níjar, con el corazón sobrecogido al ver tanta insolencia de la pobreza, cuanta belleza de sus paisajes y paisanaje?

 

 

 

 

 

Con motivo del 50 aniversario de la publicación de la novela (2009), los mismos creadores consiguieron que el propio Juan Goytisolo, a pesar de su longeva edad, actuara de protagonista en el film-documental titulado «El regreso». Prefirieron realizar la visita de manera discreta y declinaron invitaciones multitudinarias. Uno de los placeres del escritor consistió en recorrer en silencio algunas instalaciones del centro (como la Biblioteca) e impartir una clase de literatura a los alumnos de 2o de Bachiller. La climatología era la misma que la descrita al final de la novela: frío, lluvia, nubes, oscuridad, luces grises. El vértigo del tiempo establecía una intensa diferencia y el cambio operado en el municipio provocaron una fuerte emoción al escritor. El entrañable acto quedó registrado en este último documental donde, por fin, Goytisolo pudo decir, como Alberti en Granada, «regresé a Carboneras».

 

 

 

 

 

Al amparo de todas las denominaciones (Extensión del I.B. de Vera, I. B. de Carboneras, IES Juan Goytisolo) se han ido educando y formando académicamente numerosos estudiantes. Si establecemos, para simplificar, como media estadística a la baja, un total de 50 alumnos por año en el nivel de C.O.U. (equivalente al actual 2o de Bachillerato, distribuidos en dos grupos, uno de letras y otro de ciencias) matriculados desde 1988, el resultado nos dice que hemos formado para acceder a los estudios superiores en las distintas universidades del país a unos 1.250 alumnos en estos 25 años (estamos seguros de que nos hemos quedado cortos, al pecar de humildes). El número y mérito del profesorado que ha pasado por las aulas del centro resulta encomiable.

 

 

 

 

 

Al encontrarse Carboneras en el Levante, hemos recibido a numerosos profesores que, por la proximidad en su paso hacia sus lugares de origen situados más al norte (Murcia, Alicante, Valencia), han dejado una imborrable huella con su trabajo y sus saberes en el centro. Así mismo el profesorado de Granada, Jaén y Málaga, las provincias andaluzas más próximas, también han impartido sabias enseñanzas en nuestras aulas. Nombrar a todos y todas supone desmerecer a aquellos que la memoria traiciona (y cuyas detalladas aportaciones requieren otro trabajo, tal sería el caso de los valiosos e influyentes profesores almerienses). Pero son los alumnos y alumnas quienes, desde la profundidad de su formación, algún día recuerden el estímulo de aquel profesor y

 

profesora, tutor o tutora que les condujo por el camino del estudio, de la ciencia y delenriquecimiento personal, moral y social. Resultarán siempre inolvidables las actividades extraescolares dirigidas a las salidas, visitas y viajes de Estudio. Sobre todas, las organizadas por D. José Andújar a Madrid (dos noches y tres días intensos); a Granada, a Italia, París, Portugal, Canarias, Galicia, Barcelona,... ¡Requiere otro largo trabajo!

 

 

 

La conquista de un centro de esta categoría no está al alcance de cualquier población y abre infinitas posibilidades a la juventud que crece bajo sus enseñanzas. Muchos niños y niñas hubiesen tenido que desplazarse a Vera o Almería para continuar sus estudios, como así ocurría hasta ese año de 1984. La defensa, consolidación y autoestima orgullosa de un pueblo que defiende la labor docente representa la certera garantía segura para el desarrollo de la propia ciudadanía en libertad y progreso. Los ideales ilustrados pasaron por Carboneras y el cuantioso número de alumnado noble que ha estudiado en sus aulas está demostrando la calidad formativa de las enseñanzas recibidas por la insigne y alta cualificación desarrollada, no sólo por su propia valía, por sí mismos, sino también y además por la dedicación de las profesoras y profesores de enseñanza Media. Hoy observamos de cerca sus frutos: actualmente varios docentes son hijos del pueblo y fueron alumnos propiamente: Dña. María García Soto, D. Marcos García Piedra, Dña. Ángeles Salinas, el actual Secretario D. Salvador Alarcón; parte de la joven, y no tan joven, corporación municipal, también numerosos funcionarios en nuestras instituciones, desempeñando sus capacidades en el Ayuntamiento, en Sanidad, Justicia, en Cuerpos de Seguridad, Voluntariado, diversas entidades privadas, etc.

 

 

 

Enhorabuena a la población de Carboneras, a todo su término municipal (las pedanías, los lugares) y Agua Amarga, por seguir creyendo en la educación como garantía para la igualdad, y apoyando siempre con respeto y colaboración la formación académica de sus hijos impartida con afecto, dedicación y estímulo desde el Instituto Juan Goytisolo.